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martes, 14 de abril de 2020

Etcétera estrena su primer single "La danza de los días" en Música para Locos

Artwork: Eric Romero
Sin saber nada de ella desde hace algún tiempo, Olvido es una de las primeras bandas que reseñamos del siempre fértil pero jodido "subsuelo" mexicano... Y es que si alguno piensa que el "underground" es fácil en algún sitio, lo lleva claro, y mas con la que esta cayendo, donde el circuito en directo está totalmente aniquilado prácticamente en todo el planeta, algo me temo parece que va a seguir así por una larga temporada, aunque también es cierto que obviando por un momento lo extraordinario e inmensamente global de estos "días extraños" que nos ha tocado vivir, por una cosa o por otra y sin que tenga porque suceder nada excepcional, la cultura siempre es la gran damnificada en cualquier circunstancia... Porque por mucho que le pese a quien le pese, y sea tan ciego de no querer verlo, el Punk también es cultura, y si algún genero musical se lo ha ganado por derecho propio y a pulso, es este, y si en un estrato verdaderamente llega a ser creativo e interesante es en la franja "underground", y esa es la principal razón de que le dediquemos a él la mayoría de nuestros desvelos... Porque eso pasa en todas partes, aquí en España, allí en México, y en los Estados Unidos de la gran puñeta!

Todas esas perras circunstancias deben ser las que sin duda han debido haber apasionado y jodidamente influido en hacer que aquel brillante pop-punk con el que nos conquisto Olvido, que por incisivo no deja de ser un tanto naif, ahora casi tres años después, y partiendo del dúo que conformaba la columna vertebral de aquella formación, con Eric Romero a la voz y guitarra, y el bajo y la voz de Abril Palomino, convertirse ahora en el cuarteto Etcétera, con la incorporación de Cesar Flores a la otra guitarra, y Rodrigo Escamilla a la batera, transformando aquella rola de "nueva ola" en un sonido áspero, precipitado, agresivo y acerado, que cuando no encuentra la confrontación la busca desesperadamente y "a cara de perro", y que ahora si lleva implícita, y explícitamente comprometida, una profusa carga tan combativa como recriminadora de la actual situación en Ciudad de México, no solo ni mucho menos refiriéndose tan solo al punk, ni a una escena en concreto, si no a la total falta de perspectivas de futuro de una joven generación desesperada y abatida que ve como como su ciudad se ha ido a la mierda, cayendo en una vorágine en la que se ven avocados al fracaso, por una ingente falta de empleo que les impide conseguir un trabajo, a pesar de que muchos estén sobradamente preparados, y asfixiados por unas rentas altísimas que hace que tener algún día vivienda propia sea practicante una utopía,  y donde el entorno mas rural y periférico teniendo tan cerca el fastuoso y malicioso espejo de sus vergonzosos vecinos del norte, se ve obligado a sucumbir al "Get rich or die trying" para acabar cogiendo "un mal camino".


"La Danza de los días", editado como no por uno de nuestros catálogos de cabecera del otro lado del charco, la "diskera" de  Cancún Musíca para locos, será la primera referencia física de esta banda, que debería entrar en producción tan pronto pase esta infame crisis del coronavirus, y en ella vais a encontrar 6 pistas de un punk crudo, oscuro y descarnado, que no tiene nada de "facilón", en el que la sección rítmica cambia continuamente su velocidad, siempre a mas y acelerándose hasta el hardcore, espoleados por las continuas proezas pirotécnicas de una frenética y marcial batera, que en conjunción del trabajo de un preciso bajo, marcan las continuamente cambiantes pautas de las estructuras de unas pistas, en las que esta vez es Eric el que carga con el mayor porcentaje de responsabilidad a la hora de tirar una lírica de un modo desafiante y pendenciero, a puros ladridos, que en temas como "Hacinamiento" llegan a acojonarnos, y que son replicados con atino por aquella incisiva y punzante voz de Abril, que a pesar de seguir demostrando esas prodigiosas dotes de "Riot Grrrl" de su heroína Kathleen Hanna, como en el caso de "Errores", esta vez con un añadido componente de desmesurada mala hostia, es capaz de hacer un fantástico "feedback" respaldando y matizando la "ira" de su compañero, como ocurre en el magnífico corte que abre este single, "Telarañas", sin haber perdido del todo aquel goloso deje "nueva olero" que tanto nos gustaba, para terminar de redondear tan inmediato, feroz y global conjunto con el trabajo de unos hirientes y densos riffs de lacerante ejecución, que son  esporádicamente complementados por puntiagudos punteos a una nota, como en el caso de "Los Inutiles", para hacer aún mas nervisosos y frenéticos la media docena de temas de un disco con el que como bien dice su bandcamp, "Nadie baila, pero todos revientan".


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lunes, 17 de junio de 2019

Telekrimen, despiadado Surf Punk'n'roll desde México en su nuevo LP "Culto a lo Imbécil"


Haciendo balance de la primera mitad de este 2019, nosotros a pesar del constante pesimismo generalizado que suena mas a costumbrismo que a una percepción real, en el que parece que todo lo pasado fue mejor, sinceramente volvemos a estar bastante satisfechos con lo que nos esta dejando este año, al igual que nos paso con el anterior,  y es que como siempre decimos, o la gente no escucha o no sabe buscar, porque cosas buenas se hacen, y no solo por formaciones de nueva creación, y buena muestra de ello, reciente y fehaciente, la encontramos en nuestro país con reputados y eternos ariscos como Ídolos del Extrarradio, a los que reseñábamos hace un par de días, o desde el otro la del charco con la bronca banda de la que os hablamos hoy, Telekrimen, que no solo vuelve a la palestra tras 7 años desde su última edición, si no que lo hace con su mas vil y degollante trabajo, en el que podemos apreciar otra de las tendencias que marcan este final de década, que ojala sea premonitorio de lo que acontezca en los 2020s, que no es otra que un "embrutencimiento" del "modus operandi", cada vez mas áspero y gordo, en los que esta abrupta voluptuosidad no resta para nada calidad, si no que engrandece un producto, que por lejos de parecer indomesticable no se conforma ya con el mero zarpazo, y el escoger dos bandas de estilo tan distinto, (quizás no tanto al menos en el mensaje, a pesar de la distancia), nos ayudan a mostraros lo generalizado de esta percepción que tenemos.


Amparados por la todopoderosa Slovenly, en conjunción con la siempre acertada y ya mas de una vez referenciada y reverenciada "diskera" de Cancún, Música para Locos, nos llega esta salvajada de largo, nada menos que el quinto ya de una banda que debería ser mucho mas conocida en nuestro país, que con un título que deja constancia de una apesadumbradora y evidente realidad, "Culto a lo Imbécil", como el caballo de Atila arrasa por donde pasa, teniendo la aptitud de hacerlo tocando infinidad de palos, con la habilidad de salir airoso de todos ellos... Porque aquí cada tema es un mundo y hay un mundo en cada tema, y si no estuviera tan profundamente marcada la impronta de un estilo tan propio, mas que meritorio hilo conductor  para nada fácil de conseguir en estos géneros, estamos seguros que tanto eclecticismo nos confundiría, algo que aquí no ocurre en ningún momento porque en este disco hay de todo y todo bueno, y las formas siempre vándalas y feroces de tirarlo lo convierten en aquella maravillosa "caja de bombones" de Forrest Gump, en la que nunca "sabes lo que te va a tocar", pero sea lo que sea siempre será "puro chocolate 100% cacao", que en este caso siempre ira especiado con el poderoso y abrasador picante de aquella tierra, y un excesivo chorreón del mejor mezcal, para que cuando lo saboreamos haga la experiencia tan abrasiva y sofocante como adictiva y provechosa.


El surf alienante y a cascoporro de la "marciana", Man... or Astroman?, es el poderoso efluvio que empapa este LP hasta el tuétano en la mayoría de sus cortes, con algunos temas de puro "instrosurf" como "Magia Negra" o  el que da título a este disco, en los que los riffs de unas guitarras nunca cabalgaron olas con mas mala hostia y la mar mas bravía. La acelerada rítmica sureña del granderrimo beat'n'roll a todo trapo del mismísimo Bo Biddley en "El Último día". La hipnótica recursividad de unos Monks desatados, de maravilloso teclado, instrumento enriquecedor  que envilece y ayuda a "canallizar" toda la creación, siempre de un modo atinado y en su justa medida en cada pista, contando con unas incansables guitarras cargadas de arisco twang en un tema de casi ocho minutos como "Jeremías", en el que nosotros, siempre fieles seguidores del dicho "lo bueno si breve dos veces bueno", nos tenemos que tragar nuestras palabras y desear que ojala durara ocho minutos mas. No son mas que alguna muestra de como este cuarteto se ha reinventado a lo grande, con un nuevo trabajo en el que se atreven a explorar, por derecho propio ganado a pulso y encima con éxito, mucho de los matices mas salvajes y agrestes del Rock'n'Roll, alimentándose y teniendo como sustento un oleoso y sanguinolento punk-garage de apesumbrador mensaje, que es expresado con voz rajada de malévolo forajido, en el que un soberbio "Ni Esperanza Ni Futuro" deja claro desde el primer corte la renegrida visión de un disco parido con la tripas, que viniendo de una urbe siempre tan desenfrenada, intensa e inmensa como Ciudad de México es entregada con una pasión desorbitada.

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