King Cayman es todopoderoso, amigos, llevamos con esa suposición desde el primer momento en que lo escuchamos, y ese pensamiento se va haciendo cada vez mas firme con cada una de su creaciones, con cada una de sus nuevas muestras de concepción sonora... ¿Como es posible que el sonido de una monobanda, asiduamente parco y chirriante, y mas en este genero rock'n'rollero y cacharrista, suene tan apasionante en las manos de este chico? Pues no los sabemos con certeza, pero desde luego este ser inquieto va un paso mas allá en su nuevo disco "Death", y si queríais comprobar cuanto puede llenar el sonido de este tipo, os vais a quedar fascinados con una progresión totalmente desmesurada, en la que King abandona ese sonido chicharrero y garajero en pro de un sonido mas espacial, mas profundo, mucho mas lisérgico, en el que emplea sintes, en el que la guitarra es mucho mas expansiva, en el que no hay abuso del guitarrazo, en el que la percusión no va a degüello y esta mucho menos presente... Un disco muy distinto, que parte de otros antecedentes, que resulta algunas veces hasta sobrecogedor, y mas sabiendo que se sigue realizando de un modo totalmente, "haztelo tu mismo", en un improvisado estudio en casa y como el mismo cuenta grabado "en una Tascam barata de las de Thoman".
King Cayman es todopoderoso, nos reiteramos, y esta vez es capaz de pactar con la muerte, de convencerla y ponerla de su lado, para cambiar lo que parecía un destino cierto y fatal, al que consigue darle la vuelta en este fascinante vídeo, que se ha currado junto a Arturo y Juan Herrero, amigos de toda la vida, que han conseguido realizar un magnifico clip, con una brillante estética, pendenciera y lúgubre, para contar de una manera rimbombante lo que es la parte oscura de la noche, un ajuste de cuentas y un final inesperado, os dejamos aquí esta brillante filigrana llamada "There Will Be Blood"
"There Will Be Blood" es otro de los temas que formará parte de "Death" nuevo álbum de este largirucho y prodigioso tipo que nos tiene ensimismado, que es secuela de su "Mirror" del año pasado, con el que sinceramente no pensamos que tenga mucho que ver y que tiene prevista su salida en formato físico de la mano de Mayo y Wild Lion Records, coincidiendo con la aparición de King Cayman en el afamado SXSW tejano que se celebrara como siempre en Austin a mediados de Marzo, en el que ya tiene confirmada su asistencia, y que ira precedido a finales de este mismo año por un EP de cuatro temas, del que esta pista es cabecera, una pieza fabulosa y totalmente representativa de la progresión de este auténtico Rey Caiman, al que hemos tenido oportunidad de hacer tan solo un par de preguntas para que sea el mismo el que os explique como se llega a este asombroso sonido:
"No sé, es complicado. He acabado un poco sobresaturado de sonido garaje este último año y he intentado hacer algo que se salga un poco de ese sonido tan manido hoy en día. Pero vamos, me lo ha pedido el cuerpo y al final es fruto de lo que más he escuchado este año. Frente a las cosas que tenía delante cuando hice "Mirror" (Oh Sees, Segall, BDOD, White Fence), para Death el sonido viene de otros sitios, guitarreros pero no garajeros (Perfume Genius, Wand, Urban Junior, etc) aunque siempre va a ser lo-fi porque, como tu bien dices, no queda otra: me grabo en casa y mi sonido nunca va a ser perfecto, no soy un ingeniero de sonido, ni siquiera un técnico, y hay veces que descubro cosas grabando que son fruto del puro azar, o de pasarme horas grabando el mismo tema y probar chorradas al tuntún.
Yo creo que esa debería de ser la definición del género: lo-fi. Y a la mierda Mac DeMarco con sus escenarios inmensos, guitarras de mil pavos y equipos de sonido vintage. Yo grabo con una Tascam en mi casa con mi equipo de plástico y así ha salido"
Como veis es facil percibir en King, la inquietud propia de los genios, de los que aún sabiendo que lo que tienen es bueno, son incansables buscadores del mas alla, de la experimentación, de la "prueba y el error", que no sabemos si por buen hacer o por avatares del destino, siempre hace que cada cosa nueva que nos entrega sea mejor que la anterior, y que del modo mas "DIY" posible y tirando de la colaboración de amigos llega a hacer vídeos como este, al que también le hemos hecho referencia y es que teníamos mucha curiosidad de donde salío tan rocambolesca idea, a lo que el nos cuenta entre risas:
"Arturo y yo nos juntamos a pensar en la historia. Yo tenía en mente algo de un ajuste de cuentas que salía mal, o un sicario al que las cosas le salían torcidas. El primer día de rodaje nos tuvimos que sentar todos en mitad de la nada (estábamos grabando en una autopista en Valdebebas) y preguntarnos: pero vamosa ver, ¿quién mata a quién? Digamos que nos hicimos un lío de cojones con quien era el asesino y quién el asesinado"
Hoy he venido a hablaros de esa esquina oscura del rock and roll underground llamada “Monobandas”. Esa especie de configuración según la cual una persona se sube absolutamente sola a un escenario a tocar más de un instrumento para goce y disfrute (y sorpresa, muchas veces) del público asistente.
Yo no he venido aquí a hablar de mi monobanda, King Cayman, si no a hacer un decálogo para inexpertos en el tema de lo que yo considero las diez monobandas perfectas para engancharse al género y empezar a adentrarse en la caverna más "underground" del "underground" o como decían los Pennycocks: DOWN THE UNDERGROUND.
Por supuesto, no voy a incluir las monobandas “de manual”, creo que todos somos lo suficientemente mayorcitos para saber quiénes son Hasyl Adkins, Reverend Beat-Man, Bob Log y Dead Elvis, King Automatic, etc... Vamos a hablar de lo nuevo que se está haciendo y que tiene ese toque fresco de los dos mil y pico.
Conviene que empecemos esta lista desde los artistas más fieles al estilo “tradicional”con influencias rock, psychobilly, garaje 60’s y terminemos en Grunge, Garage moderno o incluso cumbia.
Francés, casi veinticinco. Este señor (o joven) empezó sus andadas allá por 2013. Su sonido es la introducción perfecta a los orígenes de las monobandas: voz distorsionada, armónica, sonido crudo, guitarra grasienta, ritmos frenéticos. Sin duda apóstol del Rockabilly, del garaje más sucio y peleón (esa peñita a la que los Kinks no miraban a la cara en los callejones londinenses) y, como el propio nombre indica, del dogma primitivo.
Sus canciones orbitan temas de trascendencia real como lo es la comida grasienta y las salchichas, demostrando así que las temáticas musicales de las monobandas exploran lo más interno del sujeto. Doy fe que Mumblin’ Caveman es una de las personas más adictas a la comida basura que he conocido en mi vida. En directo, se presenta con bombo a la diestra, y una especie de maleta de madera que hace de caja a la siniestra. Un figura, sin duda.
Bien, ¿quién no ha querido alguna vez que un licántropo se lleve a él/la imbécil de la fiesta y le devore despiadadamente las tripas en el sofá del salón? Este monobanda mallorquín es lo más cerca que vais a estar de ese agradable sadismo de Serie Z. Hombre Lobo Internacional empezó como un proyecto "freak" monobanda consistente en organizar conciertos tan sólo en Luna llena. Para bien o para mal, la fama se le ha ido de las manos y puedo afirmar con seguridad, que Hombre Lobo Internacional ahora toca hasta en Pascua si hace falta.
Producto nacional, este tiarrón de dos metros se embute en su frac de purpurina y armado de bombo caja y charles y una preciosa Rickembacker distorsiona el sarao y anima a los más rezagados. Mantiene viva la esencia primitiva del espectáculo monobanda. Con un sonido nuevamente cercano al rockabilly, con tintes psychobilly y una pizca de Cramps; sus homenajes a estos últimos, Hank Williams y Hasyl Adkins hablan por sí solos. Es un "showman" con todas las letras.
Si este tío está en esta lista, no es porque yo crea que viene bien darlo a conocer, ni porque sea un músico emergente: Tumba Swing será recordado como el padre del movimiento monobanda patrio. No sé (ni quiero saber, en realidad) si hubo alguien antes que él, pero seguro que no habrá ninguno como él. El eterno espejo al que mirarse tiene incontables años de carrera musical a las espaldas y es, sin duda, el monobanda que mandaríamos a Eurovisión si algún día hubiera que hacer semejante locura.
Rock pantanoso y garaje sucio comulgan en su sonido. Todo ello pasado por ése filtro folclórico que le da a sus temas un no sé qué que qué se yo. ¿Flamenco? ¿Rumba? ¿O todas las anteriores? Sus conciertos parecen monólogos o sus monólogos parecen conciertos. Mira, no sé qué hay ahí que lo hace único. Será su tupé perfectamente desordenado, sus pintas de artista de la posguerra o la labia oratoria que despliega en sus conciertos. Lo único que sé es que el bardo de las cloacas aúlla que da gusto.
Si sois personas razonables, a estas alturas os estaréis preguntando: Cielo santo, ¿es que no hay ninguna mujer monobanda? Pues sí, hay pocas, pero existen. Y de todas, mi favorita con diferencia es Becky Lee. Soldada de ese paraíso del garaje underground llamado Voodoo Rythm, Becky Lee viene del otro lado del charco con varios trabajos bajo el brazo y ha girado varias veces por nuestro viejo continente. No es moco de pavo la señorita.
Por si se le quedase corto ocupando los pies con bombo y hihat, acompasa (de una forma que yo, si no la hubiera visto en un vídeo, la habría considerado imposible) los rasgueos de guitarra con mandobles a un timbal base. Esta mezcla desemboca en un sonido cavernario, nostálgico; a ratos dramático, a ratos duro y seco. ¿Rockabilly? Sí. ¿Garaje? También. Y algo más que sólo lo puede hacer Becky Lee.
Creo que a este tío lo voy a seguir reivindicando hasta después de morirme. Injustamente olvidado en el cajón de las monobandas desconocidas, no es precisamente una novedad (lleva muchos años dando guerra y prácticamente sólo en Suiza). Pero su grado de anonimato me da carta blanca para incluirle aquí. Y es que, a pesar de que el mundo no le mira, sigue en activo: el año pasado sacó nuevo trabajo. También con la deseada Voodoo Rythm.
Escuchando su música me vienen a la cabeza desde el Jon Spencer Blues Explosion más salvaje hasta (llamen a la enfermera) un amago de Marilyn Manson recién regresado de una rave. Las guitarras de este tío parecen láseres en el centro de la sien. Por si fuera poco, se sube a escena con esa pinta de vendedor de perritos que te va a rajar el cuello en la esquina. Duro, sádico, salvaje e, inexplicablemente, desconocido.
Por favor, que alguien haga justicia por este prodigio.
La juventud siempre ha sido una patada en los huevos al rock and roll. Nos joda o no, los niñatos que ahora se comen los mocos algún día reinventaran la forma de tocar la guitarra eléctrica. Sin pasarnos tres pueblos, pero tampoco exagerando, este chaval supuso una ruptura en su día con la forma de entender el género. Y duró poco (actualmente es un dúo, el fatal destino que les espera a muchas monobandas), pero duró en gloria.
Dentro de esa cosa maravillosa que llamamos fuzz y de esa otra cosa que parece que patentó Kurt Cobain llamada chorus, se puede encontrar un punto medio con lo que hace Burnside Eleven. Canciones oscuras, sucias. A ratos gruesas y con un toque stoner, a ratos melancólicas y oscuritas. Perfectas para salir a pegarle puñetazos al panadero o para colgarse de una viga. ¿Para qué más?
Si hablamos de grandes pérdidas del género (en forma de dúo), tengo que admitir que la que más me dolió fue la de Paul Jacobs. Este menda es un canadiense dibujante de cómics y que pasa las horas entre porros y dibujos de los Simpsons (¿recordáis esa intro macabra y psicodélica de los Simpsons que se hizo viral? Pues tal cual).
Por si no fueran pistas suficientes, su sonido evoca la delgada línea entre tirarse al sofá a tripar salvajemente, o animarse a bailar como un descosido. Ecos, distorsiones lejanas, guitarras que vienen y van. Y parece que el ritmo no se acaba nunca. Si de algo tengo que estar eternamente agradecido a Paul Jacobs, es de haberme descubierto las maravillas del delay. De eso y de una auténtico portento de tema como es Waiting for the Grave.
Este fichaje es nuevo, nuevo. Recién salido del horno. Hace un año nadie sabía que este tío existía. Luego apareció y ahora no sabemos de dónde ha salido. Sí, de algún lugar de Francia, pero más allá de eso. ¿Quién si no él combinó de forma tan perfecta el surf y el fuzz en el panorama de las monobandas?
Ya he dicho surf. Y todo lo que eso conlleva: delays, ecos, "coritos", voces de pito. Nos encanta esa mierda. Si algo hemos aprendido en los últimos cinco años de música alternativa es que las voces de falsete tienen que ser reivindicadas. Y por si fuera poco, de repente te arranca con unas patadas al crash que te dejan los oídos zumbando.
Sé lo que estás pensando. ¿Quién ha invitado a éste pavo a la fiesta? ¿Qué coño hace este menda aquí? Todos sabemos que hubo vida antes de "Manipulator" (esa obra maestra), pero hay que escarbar hasta lo más profundo para encontrarle el sitio a Ty Segall en esta lista. Cuando Ty Segall tenía veinte kilos menos tocaba en formato monobanda. Y, mírame a los ojos: creo que compuso un álbum brutal. Y ese álbum es el "self titled" que le sacó Castleface en 2008.
En fin, no empecemos todavía a chuparnos las pollas. ¿Hay temas trampa con baterías de verdad? Los hay. Pero vayamos a los temas fundamentales. “Pretty Baby You’re so Ugly”, “Untitled” u “Oh Mary”. Joder, ¡joder! ¡Este tío estaba haciendo hace siete años! Bueno, gracias a Dios Ty Segall se montó una banda después y así nos dejó este mundillo a los anti-guays. Pero, insisto, de vez en cuando conviene echar un ojo a ése disco. Y flipar.
Te contaré un secreto: hay una disputa eterna en la mafia de las monobandas sobre lo que es y lo que no es una monobanda. En realidad son cosas de puretas, como en todos lados. Y los hay que se tirarían de los pelos y cometerían el craso error de dejar a este tío fuera de esta lista. Pero tú y yo, como somos razonables, vamos a ir al concierto de Rolando Bruno y vamos a empezar a bailar desde el minuto uno hasta hacernos harina los huesos.
Rolando Bruno es ése profeta del Dios Underground que nos ha traído la cumbia a los circuitos más macarras. Cielo santo, ¡ya era hora de que alguien lo reivindicara! Porque mira, tu entras y ves a este señor con su traje de purpurina, bailando con la guitarra (de vez en cuando se le escapa alguna patada voladora a lo Bisbal) y todas esas luces de neón haciéndole chiribitas en la cara. Y entonces te olvidas de lo que es y no es una monobanda y no puedes parar de bailar.
Pero este es mi top ten personal que recomendaría a cualquier iniciado. Así que si has leído el artículo hasta aquí y te has escuchado todos los ejemplos, sólo te diré que espero que sigas escarbando en la interminable zanja que es el underground. Porque aunque el circuito monobanda sea pequeño, hay verdadera gente que puja por ello, Dead Music Roma es un grandísimo ejemplo, una promotora exclusivamente dedicada a las monobandas llevada por un tío fantástico que lucha por el género, así que, quién sabe. Igual podrías montarte una. Porque, como dice Bob Log, “todos deberíamos tener una monobanda”.